La elección de un Habano

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La elección del puro habano que vamos a fumar es realmente importante. Hay muchos detalles que los expertos en este arte conocen a la perfección y por ello, saben elegir el puro más indicado para cada situación. Cuestiones como el tamaño o el sabor se convierten en imprescindibles cuando, por ejemplo, contamos con poco tiempo para disfrutar de la fumada. A continuación se desarrolla lo que hay que tener en cuenta antes de encender el cigarro.

El tamaño. No es lo mismo tener sólo pocos minutos para fumarse el puro que todo el tiempo que deseemos. Eso está claro. Cuando se degusta un buen puro, el fumador sabe que el sabor del habano aparece realmente al final del primer o al principio del segundo tercio del cigarro. Por ello, si sólo se tienen pocos minutos para fumar, lo mejor será que se escoja un cigarro de un tamaño menor si se quiere saborear gustosamente la calada.

El calibre. Los cigarros de mayor calibre o grosor tienen mejor combustión que los de calibre fino. Además, a diferencia de los finos, los puros de calibre grueso poseen un sabor más suave y llevan en la ligada o corazón del cigarro el tipo de tabaco ligero, que fortaleciendo este secreto mejor guardado -la ligada- de las fábricas tabaqueras.

El aspecto. Con lo bonito también se fuma, por ello, es imprescindible que el aspecto de nuestro cigarro sea apetecible. Las hojas que recubren el cigarro poseerán un tono carmelita con diferentes matices según la maduración -aunque realmente esta maduración la da la ligada de las hojas de su interior- y una textura sedosa y en cierto modo brillante. Como cualquier otro producto, cuanto más apetecible sea su aspecto mejor será el disfrute.

El sabor. Si fumamos varios cigarros al día lo mejor será que o se utilicen puros de igual sabor o que se vaya incrementando su intensidad a medida que avanzamos en el día. Lo que no se debe hacer nunca es fumar un puro suave después de uno más fuerte.

Dicho esto vamos a compartirun artículo publicado en Expansión que lo relata muy bien.

Ponga un habano en su vida

Publicado el 21-11-2008 , por C. Méndez

Quien los ama, lo hace de verdad. No se puede fumar un habano sin total entrega a su sabor y a su aroma. Y cada ocasión, requiere su puro.

Los habanos cotizan en lo más alto de los puros. Ser fumador de habanos implica ya una cierta filosofía de vida. No se puede fumar un puro con prisa ni ansiedad, porque al encenderlo, este producto, artesanal y único, cobra vida y establece un diálogo íntimo con quien lo fuma, sobre todo en los cigarros más personales, los que se fuman a solas cuando cae el día.

Los grandes fumadores de habanos no son compulsivos, saben que cada momento requiere un cigarro y respetan las reglas de ese juego que es a la vez íntimo y social.

Hay quien fuma el primer puro en el desayuno; otros lo dejan para mitad de la mañana o para la sobremesa. Pero no se fuma igual después de un almuerzo de negocios que después de una comida con amigos; igual que no se fuma lo mismo en los toros que en el fútbol. Tampoco es comparable el puro de una boda con 300 invitados al de una cena romántica.

Tarde de toros y Montecristo

El puro por excelencia para una tarde toros es el Montecristo A, el más largo del vitolario. Son casi 24 centímetros de cigarro, con un tiempo estimado de fumada de tres horas. Una corrida de toros tiene una duración aproximada de dos horas, si el tiempo, los toros y los toreros no lo impiden: de 7 de la tarde a 9.

Pero hay que contar más tiempo: el rato de charla antes de llegar a la plaza y los comentarios sobre cómo ha ido la tarde al concluir la faena. Los toros empiezan en la comida: los aficionados quedan con amigos y después de comer, a los toros, con el Montecristo A esperando la suerte que le toque. Es un cigarro más fácil que el Cohiba Lancero, también muy largo, porque tiene el diámetro más ancho, 19 milímetros: entra más aire, más combustión y más bocanada. El Montecristo A empieza siendo suave y termina siendo medio.

Si gusta el tabaco un poco más fuerte, el Partagas Lusitania es una buena elección, y si se busca algo más suave, el Hoyo de Monterrey Doble Coronas está riquísimo, y tiene una fortaleza suave- media. También son excelentes para los toros los Vega Robaina, de uno de los vegueros más famosos del mundo, Alejandro Robaina. El tiempo de fumada es de dos horas: suficiente si no hay toros sobreros.

Tertulia relajada con amigos

Tiempo para disfrutar. Estamos en una sobremesa después de una comida con amigos en un fin de semana, sin prisa. Los fumadores de puros disfrutan especialmente estos cigarros, los que siguen a una buena comida, con un buen vino, café, copa y puro. Y lo mejor: la conversación relajada.

Estos cigarros se van a más de una hora de fumada. Aquí entran los grandes cigarros como es el caso de uno de los grandes: el Cohiba Siglo VI, riquísimo, medio-fuerte. También es medio-fuerte el _Trinidad Robusto Extra. Estos dos cigarros son también una excelente opción para la noche.

Otra buena idea: fumar un Montecristo nº 2, uno de los cigarros más fuertes del vitolario, es decir, la pirámide, o el Partagas Serie P nº 2. También con algo más de elegancia en la longitud, tenemos la gama de los Churchill de Romeo y Julieta.

Aparentemente son más suaves, pero van creciendo: empiezan siendo suaves-medio y terminan siendo medio porque tienen una evolución larga. Estos tienen un tiempo estimado de fumada de hora y media, aproximadamente.

También aquí entrarían las ediciones limitadas, con cigarros muy especiales de los que se disfrutan con los buenos amigos.

Los valientes del desayuno

Quienes fuman después del desayuno no son personas de las que salen corriendo con un café solo por compañía: se toman un tiempo para leer el periódico o, simplemente, fuman tranquilos de camino al trabajo. Pero teniendo en cuenta que por la mañana no hay mucho tiempo, hay que elegir cigarros de poco tiempo de fumada. Montecristo es una marca muy tradicional, con la que se inician muchos fumadores, de fortaleza medio- fuerte, y con sabores bastante sabrosos.

Son muy ricos en boca, muy dulces, y el toque picante que tienen suele gustar mucho. El Montecristo nº 5, por ejemplo, está en torno a 20 minutos de fumada. Si se dispone de algo más de tiempo, el Trinidad Reyes es un cigarro muy rico, y si escogemos algo más suave, una buena elección son los Hoyo de Monterrey du Maire o Du Deputé.

En estos sólo se emplearían unos 10 ó 12 minutos, como un cigarrillo largo. Una buena recomendación es empezar por un cigarro suave. Si se comienza con uno fuerte, su potencia tapará en nuestras papilas gustativas las virtudes de lo que fumemos después. Si se dispone de más tiempo y gustan de lo clásico, un Pirámides.

Regalar y quedar bien

Un regalo es un acto especial. Y regalar un puro lo es más todavía. Si regalamos cigarros debe ser con el pleno convencimiento de que esa persona es fumadora de puros. Si queremos quedar bien, en este caso sí hay que acudir a ediciones limitadas o reservas, como puede ser el Montecristo nº 4 Reserva, que es algo muy exclusivo, con añejamientos especiales, y que un fumador apreciará y agradecerá siempre. Vienen en cajas muy bien presentadas, con doble anilla y visten mucho.

En la llamada producción continua, estamos hablando de grandes cigarros. Si la persona a la que vamos a regalar es un gran fumador, posiblemente se le puede llevar Cohiba Espléndido o Siglo VI. Lo que es indiscutible es que Cohiba siempre tiene que estar presente en un regalo.

En este apartado entraría también el Trinidad Robusto Extra, con un acabado especial, retorcido, que recuerda al rabo de un cerdo. Son muy distintos.

Aquí también entrarían todas las pirámides: Montecristo nº 2, Partagas Serie P nº 2, H. Upmann nº 2. Si la persona a la que vamos a hacer el regalo le gusta fumar ocasionalmente, pero no es un gran fumador, hay que ir a algo que tenga una buena presentación, que no tenga una fortaleza demasiado alta y que sean puros conocidos, como puede ser un Cohiba Siglo II en su caja, o elegir presentaciones como un 898, con una peculiar disposición de los cigarros: en las cajas viene una camada de ocho, una de nueve y otra de ocho. Las cajas de diez vienen alineadas en un 343.

Vermut con jamón y puro

El del vermut es el cigarro de media mañana para los que no han fumado en el desayuno. Estamos en una pausa no muy larga del trabajo, en el momento kit-kat versión habano o, mejor, durante el fin de semana, cuando se puede disfrutar más del aperitivo con vermut y, ya puestos, ración de Jabugo y puro.

Aquí también es preferible escoger cigarros que no sean de duración larga, como las ‘coronitas’, que están en unos 25 minutos de fumada. El Short Partagas es un cigarro riquísimo, fuerte y con una potencia increíble; es uno de los cigarros más fuertes del vitolario y es muy pequeño, pero funciona muy bien a media mañana. Si tuviéramos algo más de tiempo, nos podemos ir al Hoyo de Monterrey Coronas o al Montecristo nº 3, cigarros de fortaleza más suave, con 40 minutos de fumada como máximo.

Los Trinidad Coloniales están en el entorno de 35 minutos. O también podemos elegir las marebas: el Montecristo nº 4 es un cigarro que siempre va bien o el Cohiba Siglo II. Si se tiene algo más de tiempo, a nuestro experto le gustan los cigarros elegantes, que ahora se fuman menos. “Son tendencias -explica-. A mitad del siglo pasado se llevaban mucho los figurados, los que acababan en punta: pirámides y campanas estaban de moda”.

Ella y él: cena con velas para dos

Cada vez más mujeres aprecian las virtudes de un buen puro. Sirva como ejemplo la actriz y empresaria Cristina Higueras, nombrada este año Embajadora del Habano, y dispuesta a acabar con los prejuicios de algunos fumadores -hombres- que todavía consideran excéntrico o folclórico ver a una mujer fumando un Cohiba Siglo VI, pongamos por caso.

Pero estamos de cena, con visos románticos, para más señas, y la comida, el vino y el ambiente son perfectos. Y la guinda para acabar la velada en el restaurante puede ser un puro. Si ella es fumadora ocasional, y dado que es un momento especial, son perfectos y elegantes los Cohiba Panetelas. También el Cohiba Siglo I esbuena opción. El Romeo y Julieta Petit Princess, tiene un nombre evocador, mientras el Romeo y Julieta Petit Coronas cuenta con una mayor duración, una media hora. Para él, y para que no desentone con el tiempo de fumada de ella, nuestro experto ha elegido un Cohiba Robusto, teniendo en cuenta que la celebración es importante, un Trinidad Coloniales o un Montecristo Petit Tubos. Vuelve el hombre romántico.

Al fútbol con Winston Churchil

Una tarde de fútbol no es lo mismo que una tarde de toros. Depende del carácter ansioso _de quien vaya a una plaza o a un estadio. Aquí tenemos que calcular un tiempo de fumada que alcance los 90 minutos que dura un partido. Dos sugerencias que toman el nombre de Winston Churchill. El que fuera primer ministro británico durante la Segunda Guerra Mundial era una gran fumador de habanos. Dos marcas, muy recomendables para el fútbol, le rinden homenaje: H. Upmann Sir Winston y Romeo y Julieta Churchill.

Una tercera recomendación, un puro que está en la Liga de Campeones de los cigarros habanos: el Cohiba Espléndido. Hay cigarros de menos duración para quienes no sean excesivamente fumadores, como el Edmundo de Montecristo. Buena opción para quienes fuman el cigarro después del bocadillo durante el descanso del partido. Despende si se quiere fumar desde el minuto uno. Un Vega Robaina o una pirámide también entrarían en el margen de poco más de una hora.

Para que dure todo el partido, una Julieta es perfecta, y además, viene en tubo. Es un detalle importante, porque se lleva con más facilidad que una petaca y se conserva perfectamente. En tubo también encontramos cigarros como el Cohiba Siglo VI .

Sobremesa de trabajo

Es una sobremesa rápida, después de una comida de trabajo: entre media hora y 45 minutos como mucho. Aquí mandan los robustos y petit robustos. También es muy buena elección el Montecristo Petit Edmundo. Encaja muy bien porque es el cigarro tradicional de Cuba, con mucha fortaleza, quizá por encima de la media de esta marca, que se caracteriza por el nivel medio-fuerte. Montecristo no tiene un robusto como tal, y éste es lo más parecido y, además, un cigarro muy sabroso.

En una sobremesa de negocios es un clásico el Partagas Serie D Nº 4, uno de los más vendidos. Y si gusta un cigarro un poco más suave, el Romeo y Julieta Short Churchill o el Hoyo de Monterrey Epicure nº 2.

Si no se dispone de mucho tiempo, el Petit Robusto de Hoyo de Monterrey es una buena opción, con media hora de fumada. Y si se es fumador ocasional, hay que elegir un formato pequeño, como el Montecristo nº 5, que se puede fumar en 15 ó 20 minutos.

Momento de reflexión

Acaba un día largo, como este Cohiba Lancero, un cigarro que invita a la reflexión. No es un puro de tertulia, sino de silencio. Por la noche, en casa, con un buen libro en nuestro sillón favorito o a solas con nuestros pensamientos. Es el momento de degustar la calma. Y este cigarro es perfecto para eso.

Lo llaman el cigarro egoísta: para fumarlo hay que estar muy pendiente de él, muy concentrado. Si estamos de charla con alguien, distraídos, se apagará a menudo. Hay que saberlo fumar porque es muy largo, casi 20 centímetros, muy fino, con poco diámetro, con una bocanada muy pequeña. Este cigarro no puede dar la misma bocanada que un _Robustos: hasta que el humo del Lancero llega a la boca hay que tener pulmones y paciencia.

Es un cigarro para fumar con tranquilidad. A este cigarro no hay que darle caña ni saturarlo: si hay una evaporación masiva de agua, se taponan los pocos poros que quedan del tiro y éste se pone difícil. Dura, aproximadamente, una hora y media de fumada. Hay cigarros con la misma longitud, como el Trinidad Fundadores, que tiene dos puntos más de cepo, con lo que se nota en la fumada, algo más fácil. Este cigarro es el que se suele regalar en actos cubanos de Protocolo, y ha sustituido al Cohiba Lancero.

Bodas y celebraciones familiares

No es lo mismo fumar en casa, sentado cómodamente, que en una celebración multitudinaria, como puede ser una boda. En este tipo de fiestas, la gente no suele ser muy fumadora de habanos, aunque sea una tradición repartir puros. Mucha gente fuma precisamente por esa tradición. En estos eventos se suele ir a cigarros suaves, como un Romeo y Julieta nº 1 en tubo es perfecto, igual que otros habanos como el Fonseca nº 1 y el Montecristo Edmundo Tubo.

En cambio, en una celebración mucho más íntima y reducida en casa, como un cumpleaños o un aniversario de boda celebrado en familia, no se escatima dinero. Se va a Cohibas, Trinidad y Partagas. Es muy recomendable el Cohiba Siglo VI, igual que los Cohibas Espléndidos. Aquí podría entrar algún Churchill, pero también encaja perfectamente el Partagas Serie P nº 2, algo más fuerte.

En una sobremesa de una celebración no se puede olvidar un gran cigarro, que gusta mucho a los fumadores, de fortaleza media: el H. Hupmann Mágnum 46, con gran equilibrio de aromas y sabores, uno de esos cigarros que hay que tener en el humidor de casa para disfrutarlo en ocasiones especiales. El tiempo estimado de fumada es de 45 minutos.

By | 2018-12-13T11:54:18+00:00 diciembre 13th, 2018|Noticias|Sin comentarios